|
Muchos
son los pueblos que se bañan a orillas del río
Ara, caracterizado por ser de los más vírgenes
de todo el Pirineo. Javierre de Ara es uno de los pueblos
privilegiados que lucha por defender su estado salvaje y mostrarlo
así a quien decide acercarse hasta allí.
Boltaña,
cabecera de partido judicial de la comarca, es una población
tranquila donde se conservan bellos rincones como la iglesia
del S.XIII que alberga la sillería del coro del Monasterio
de San Victorián o el castillo fortaleza enclavado
en un tozal con hermosas vistas del valle. El río Ara
forma a su paso por esta villa una hermosa piscina natural
denominada "la Gorga" apta para el baño
de mayores y pequeños.
Poblaciones
pequeñas como Jánovas, Lavelilla, Lacort,
Santaolaria,... hoy muestras casi mudas, permiten al visitante
pasear por sus calles y adentrarse en sus casas derruidas
o en las torres de sus iglesias que permanecen como fieles
testigos de tiempos pasados más espléndidos.
Las localidades de Fiscal, Asín de Broto y Buesa,
destacan hoy por su marcado desarrollo turístico así
como por el típico estilo pirenáico de sus construcciones.
Broto
es una de las localidades más bellas del valle, en
la que destaca su casco antiguo y la iglesia de San Pedro
Apóstol, así como la cascada de Sorrosal que
el río Ara forma a su paso por este pueblo pirenáico,
con un salto de más de 50 metros de altura. Otras poblaciones
como Oto, Yosa de Broto, Viú, Fragen y Linas de
Broto esconden rincones y panorámicas que no pueden
dejar de visitarse.
Adentrándonos
ya en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido,
está Torla, que cuenta con una magnífica
panorámica de la entrada al parque, coronada por los
grandes cortados del Mondarruego.
A
unos 3 km. de Torla y tras atravesar el puente de los Navarros
se accede al Valle de Bujaruelo, cuyas gargantas y
cortados son dignos de observar.
Ordesa:
Declarado Parque Nacional desde 1918, se caracteriza por el
contraste de sus paisajes: altas cumbres, valles con una vegetación
exuberante, bosques de hayas, abetos y pinos silvestres así
como numerosas cascadas y lagos hacen de este rincón
del Pirineo un lugar único. En 1982 se amplió
la consideración de Parque Nacional al macizo de Monte
Perdido, la cabecera del valle de Pineta, las gargantas de
Escuaín y al cañón de Añisclo
contando hoy con una superficie total de 23.000 has. Son muchos
los recorridos que se pueden realizar dentro del parque, siempre
procurando respetar el medio ya que algunas de las especies
vegetales y animales que allí habitan, son muy escasas
en el resto del mundo como por ejemplo el Quebrantahuesos,
el bucardo, el sarrio ,la marmota....
Otros
lugares de obligada visita:
Villa Medieval de Aínsa, Bielsa, Valle de Pineta, Macizo
de Monte Perdido, Valle de Chistau (entrada al Parque Natural
Posets-Maladeta), Valle de La Fueva, Parque Natural de la
Sierra de Guara, Alquezar...
|